Capítulo 4
Punto de vista de Diego

Las pupilas de Diego se contrajeron hasta reducirse a pequeños puntos, le faltó el aire como si le hubieran disparado con plata.

Retrocedió tambaleándose un paso, pero sus instintos de Alfa rugieron con vida, obligándole a mantener su posición.

—¡Imposible! Estaba estable cuando me fui. ¡No hay manera de que esté muerta! —rugió.

—Esto tiene que ser otro de sus trucos para llamar mi atención. ¿No te dije que no cayeras en sus juegos?

Su Beta se encogió bajo el peso aplasta
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