Mundo ficciónIniciar sesiónA primera hora de la mañana, me desperté sobresaltada por una cacofonía de ruidos que rompió la quietud del amanecer. El sonido era agudo e intrusivo, arrancándome de la brumosa calidez del sueño. A medio despertar, extendí la mano por la cama, palpando el espacio vacío a mi lado. Rafayel no estaba allí.
—Raf… —comencé, pero mi voz se quebró.
El persistente aroma a manzanilla del difu







