Mundo ficciónIniciar sesión—No te preocupes, mami. Seré un niño bueno —dijo Xavier con voz suave, mientras su pequeña mano secaba el rastro de mis lágrimas. Su voz, aunque infantil, cargaba una determinación que me oprimió el pecho—. Te prometo que te protegeré.
—Gracias, cielo —susurré, con la emoción atravesada en mi garganta al ver la sinceridad en sus ojos.
Una sonrisa pícara se extendió entonces







