Kassandra llamó tentativamente a la puerta. Terminé la llamada con papá y le indiqué que entrara. La habían apostado en el vestíbulo con Chelsea antes, su rostro aún pálido por el miedo residual.
—¿Tienes algo que informar? —Le hice un gesto para que se sentara.
Deslizó una pequeña caja de cartón sobre mi escritorio. Dentro yacían varias memorias USB. —El jefe de seguridad recopiló las imágenes de vigilancia de hoy. Encriptadas, como solicitó.
—Invaluable —dije, tomando la memoria etiquetada co