El sol apenas comenzaba a filtrarse por las ventanas de la habitación, iluminando suavemente el rostro de Cael, quien dormía profundamente a su lado. Axara lo observó por unos instantes, sintiendo una mezcla de emociones que oscilaban entre el amor y la ansiedad. Verlo tan tranquilo y sereno le provocaba una ligera alegría, pero al mismo tiempo, su mente no dejaba de analizar todo lo que estaba ocurriendo.
Si realmente estaba embarazada, tener un hijo de Cael sería la mayor bendición de su vida