Axara caminaba con paso ligero después de salir de la farmacia, el pequeño paquete cuidadosamente guardado en su bolso. Su corazón latía rápido, pero no por la prueba en sí, sino por las preguntas que la asaltaban: ¿Qué haré si es positivo? ¿Cómo se lo diré a Cael? Intentando despejarse, decidió caminar sin rumbo fijo por las calles de Londres.
Las vidrieras de las tiendas la distraían con su elegante ropa y accesorios. Incluso reconoció algunas piezas de la nueva colección de invierno que la e