Mundo ficciónIniciar sesiónSolté mis manos del cabezal y las llevé a mi rostro, cubriéndome incluso con una almohada para ahogar los gritos que pugnaban por salir.
Sentía el rostro caliente y mis palmas ardían luego de apretar tanto los barrotes de la cama. Sin embargo, observé a Magnus incorporarse y abrir mis piernas un poco más, viéndome desde su lugar y fijando la vista en mi chorreante coño.







