LEON
La escena me congela apenas entro al pasillo y veo lo que ya imaginaba. Davian tiene las manos sobre el cuerpo de Rysa Botticelli, su boca devora la de ella con una desesperación que no le es propia. No porque no se sienta capaz, sino porque jamás ha perdido el control frente a nadie. Hasta ahora.
Me detengo en seco, a pocos pasos, con el mentón ligeramente elevado. Mis ojos grises se enfocan primero en la silueta de mi hermano, alta, elegante, con ese maldito porte encantador que tanto le