Capítulo 80. Un año más de vida y un año más de muerta
Al día siguiente el pequeño tampoco quiso comer nada, solo se fue en busca de su tesoro como todas las mañanas lo hacía, pero esta vez iba muy triste, ya que iba sin su compañero perruno.
Kelaya, al verlo de esa forma, no lo quería dejar ir, pero Alejandro le dijo, solo déjalo que haga lo que más le gusta, ya verás, que en poco tiempo se le quita esa tristeza.
Después de un rato, el pequeño volvió con una gran alegría que no podía con tanta felicidad en su cara, ya que por primera vez pudo enco