Ante Sabrina se encontraba una mujer embarazada igual que ella. Sabrina miró a Selene con incredulidad. “¡Selene! ¿No estás cansada? ¿No te preocupa perder al niño que llevas en el vientre? Incluso dijiste que te dolía en la casa de la familia Ford esta misma mañana, ¿cómo es que ya estás bien?”.
En ese momento, Selene estaba de buen humor.
Tanto, que nada de lo que Sabrina dijera podría alterarla o enfadarla.
Esa misma mañana, en la Residencia Ford, había observado personalmente cómo Sabrina