Esa noche fue profunda e intensa, todo fluyó de manera natural, sin impedimentos. Todos se olvidaron de los malos momentos vividos y se centraron en disfrutar el presente que les está dando una oportunidad para redimirse.
Por la madrugada ya estaban rendidos, él la abrazó por la espalda y poniéndola en una situación comprometedora la acercó más a él para rodearla por completo.
—Por favor, detente, ya estoy agotada y siento que ya no me puedo ni mover. —pidió la chica al sentir que, justamente p