En los días siguientes, Arnaldo ya comenzó a portarse mejor, tal y como se lo prometió aquella noche. Ya no la ignora o humilla delante de Sebastián, come de la comida que ella prepara y la felicita por ser una excelente cocinera. A Madison le agrada esa faceta nueva; sin embargo, no se confía del todo, prefiere creer que todo es un sueño porque sabe que en cualquier momento despertará y todo volverá a la normalidad.
—Parece que tu marido si ha cumplido con la promesa que te hizo. —Comentó Seba