Sin embargo, esa preocupación se esfumó cuando su teléfono celular sonó y era la misma Zayda qué le decía que ella tenía a sus hijos y que si los quería de regreso tenía que depositarle una fuerte suma de dinero y poner a su nombre todas sus empresas incluyendo las de la familia Ferreira y que si no lo hacía entonces que se fuera olvidando de sus pequeños angelitos porque ella se encargaría de desaparecer a ambos del mapa.
—Por favor, solo dime en dónde los tienes y si ellos están bien. —Suplic