Arnaldo se estremeció.
—Ya te lo dije, iré únicamente con mi padre y mi suegro a traerlos.
En ese instante, el hombre le agradeció a Dios por haber dado con el paradero de la malvada Zayda y lograr un acuerdo con ella.
Los elementos policiales quieren acompañarle, pero él les ha pedido que no, que no lo hagan porque no quiere poner en riesgo la vida de sus hijos.
Les ha dicho que él les mantendrá al tanto de la situación dentro de esa casa y que cuando él logre ubicar el lugar donde está asigna