Arnaldo no se da por vencido y continúa rogando una oportunidad para esclarecer lo que sucedió en el pasado.
—Perdóname pequeña, no fue mi intención dejarte encerrada, yo te juro que volvería por ti, solo salí a hacer un trabajo, pero me sucedió un accidente, me hicieron un atentado en el cual salí bastante afectado y ...
—Basta, Arnaldo. Ya es muy tarde para pedir perdón, ahora yo ya tengo una vida realizada junto a mi padre y mi hijo y tú, no cabes en ella.
—¿Tu padre dices? —Preguntó, aprov