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Entré en la habitación y, para mejorar el asunto, dejé entreabierta la puerta para que Zayda escuchara y no dudara de mi decisión. Le hablé horrible a Madison, con dolor en mi corazón. Vi cómo el suyo se hacía pedazos con cada una de mis putas palabras que, se negaban a salir de mi boca, pero las forzaba porque era necesario.

En ese momento recé para que Zayda corriera a contarle a mi madre que mi esposa y yo estábamos discutiendo. Anhelaba que mi madre nos acompañara esta noche en nuestro supu
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