Madison fue a preparar el café, lo preparó como la mujer se lo pidió. Por su cabeza se le cruzó la idea de echárselo encima y decir que había sido un accidente, no esperaba que la malvada mujer fuera más astuta y fingiera asustarse cuando Madison apareció, dio un pequeño brinco, producto de ello el café se derramó en la mano de Madison y unas gotas cayeron sobre los zapatos de la bruja.
—¡Ah, eres una mesera inepta! No deberías de estar trabajando en un lugar como este, cuando ni siquiera sabes