Debido a los malestares derivados de su embarazo, a Madison se le hace difícil desayunar porque todo lo que le llega al estómago, este se lo rechaza y lo devuelve. Solo tomó un vaso de jugo antes de ir a la clínica.
Iba muy contenta porque cree que su esposo ya no está molesto con ella. Va muy ansiosa porque, desde el primer día que escuchó los latidos del corazón de su bebé, se enamoró de ese sonido tan bonito, lleno de esperanza y de vida.
Ahora muere por volver a escucharlo, aunque a la vez