71 Nunca me engañes.
Fabrizio salió de la habitación y cerró la puerta con fuerza, Mariangel tiró el vestido y gruñó, luego lloró y dijo:
—No me vas a dejar, no me vas a dejar, ¡eres mío!
Fabrizio regresó a la mesa, Antonella e Ignacio se encontraban allí cerca de su hija sosteniendo una conversación, pero cuando vieron a Fabrizio, cambiaron su expresión y se quedaron callados. Fabrizio se sentó al lado de Lorenna. Tenía fruncido el ceño, no podía disimular su enojo que Mariangel le había provocado. Pasaron varios