72 No los acepto.
Fabrizio la miró con añoro.
—Deseo quedarme contigo, pero no voy a presionarte, sé que vas a desear quedarte conmigo. —Se acercó a ella y besó sus labios, luego le dijo:
—Que descanses, esposa. —Se dio vuelta y salió de la habitación cerrando la puerta tras sí. Lorenna se quedó mirando, de pronto sintió ganas de decirle que se quedara, se acercó a la puerta, iba a abrirla, pero se detuvo con la mano puesta sobre la perilla, entonces se dio vuelta y se recostó a esta, cerró los ojos y dio un sus