—la señora Di Monti, está bajo observación, la pudimos estabilizar, pero señor Di Monti, una sola alteración más, y tendrá graves riesgos, como el perder a sus bebés, por favor, cuide más de ella
—¿Puedo verla?— preguntó Cristhofer angustiado
—señor, es mejor dejarla descansar, descuide que su esposa e hijos, están bien
—¡Dígame la verdad! ¿Por qué no puedo ver a mi esposa? Estoy en todo mi derecho
—la señora no quiere verlo, mire señor Di Monti, no se que sucede entre ustedes, mi deber como