—¿Qué?¿Cómo puedes hablarme de esa manera Cristhofer? Soy tu madre, solo quiero ayudarte
—¡Cállate! No sabes cuanto te despreció ¿Cómo pudiste hacerme ésto?
—¡Eres débil! Debí enseñarte hacer un hombre de sangre fría— la señora Di Monti, apunta a su propio hijo
—¡Deje al niño a un lado si no quieres morir!— sentencia el señor Watson al escolta
—¡Esa anciana lo planeo todo!— se apresura a decir él escolta —yo sé perfectamente quién es usted señor Watson, quizás usted no me recuerde porque era d