—Lena…— Cristhofer se siente tan culpable que quiere al menos que Lena le perdoné por no haber protegido a su hijo
—¡Vete!
—hablemos, no te pienso insultar, ya lo que pasó… paso
—¿Segun tú, qué pasó?— ella se coloca de pie para confrontarlo
Pero Cristhofer baja su mirada, la fija en el suelo y sus ojos se tornan llorosos. —¿Aún piensas que me acosté con el maldito de Sebastián? ¡Eres un poco hombre! Ojalá tuviera a Sebastián de frente y lo mataría con mis propias manos por arruinar mi vida,