Laura estaba terminando de sacar unas cajas de su cuarto, tenía que terminar de instalarse en su nueva habitación, su madre estaba todo el día en el trabajo, la entendía, para poder sobrevivir había que hacer sacrificios. Salió al patio de la casa para echar las cajas en la basura. Al regresar, escuchó el timbre y al abrir la puerta que daba a la calle se encontró con un repartidor, era un sobre que estaba esperando su mamá desde hace dos días.
—Firme aquí, por favor —pidió el hombre entregándo