Mundo ficciónIniciar sesiónCristian se acercó un poco más a su esposa, no se veía para nada contenta, de hecho, sus ojos estaban enrojecidos y con lágrimas a punto de desbordarse.
—Lo siento —musitó—, lo siento —subió más su voz—. Me sentía muy estresado, necesitaba estar a solas, pensar.
—¿Pensar qué? —inquirió Lorena en un gruñido.
—En cómo sería nuestr







