“Le agrada más Lorena que yo” pensó el joven. Llevó sus ojos hasta la muchacha que comenzaba a acomodarse en la cama boca arriba con sus extremidades acaparando todo el espacio mientras su boca estaba abierta dejando salir un poco de saliva.
—No se ve para nada enferma —musitó Cristian.
Salió del cuarto rumbo a su habitación para así comenzar a alistarse, mientras se terminaba de cambiar su celular sonó.
—¡Oye!, tu papá me dijo que la loca durmió en tu casa —escuchó la voz de Camilo.
—¿Cuál loc