CAPÍTULO 83. Cuando la calma se rompe.
La gala benéfica se desarrolla con fluidez. El salón está lleno de luz y risas, el aroma de flores frescas se mezcla con el delicado perfume de los asistentes, y los niños de la fundación, niños abandonados que ahora reciben cariño y oportunidades, dibujan sonrisas que iluminan el ambiente. Valentina, con su cámara colgada al cuello, captura cada instante: gestos sinceros, miradas emocionadas, manos que se entrelazan para transmitir esperanza.
Entre un par de fotografías, siente la necesidad de