Mundo ficciónIniciar sesiónSofía no podía respirar.
No bien. No con normalidad. No con él tan cerca. El aire entre ellos se sentía diferente ahora. Más denso. Cargado de algo que no entendía, y en lo que no confiaba.«No decides sobre mí», repitió, con la voz más baja esta vez… pero igual de firme.
Rafael no se movió.No retrocedió.
No apartó la mirada.
«Yo no te elegí», dijo.
Una pausa.Entonces…
«Te reconocí». Las palabras llegaron suavemente.Pero sacudieron algo en su interior.
«Eso no te da derecho a construir una vida a mi alrededor sin preguntar».
Apretó ligeramente la mandíbula.«No la construí sin preguntar».
Sofía frunció el ceño. «Nunca acepté esto».
«Caminaste hacia el altar».
Sintió un nudo en el estómago.
—Eso no fue una elección.—Sí lo fue.
Sus ojos brillaron. —No puedes reescribir eso.
La mirada de Rafael se ensombreció.
—No estoy reescribiendo nada —dijo en voz baja—. Te lo estoy recordando.
La tensión se rompió.
—Eres increíble —dijo ella, retrocediendo—. Lo tergiversas todo para que parezca que yo tenía el control, como si yo quisiera esto.
—Yo no dije eso.
—¡No tenías por qué decirlo!
Su voz resonó levemente en la habitación.
Pero él no reaccionó.
No se inmutó.
No alzó la voz.
Y de alguna manera…
eso lo empeoró todo.—Entonces dilo —exigió—. Di que lo forzaste. Di que manipulaste todo solo para traerme aquí.
Silencio.
Largo. Pesado.Y entonces…
—Sí.La palabra la golpeó como un puñetazo.
Sofía contuvo la respiración. Él no la suavizó.No la explicó.
No la ocultó.
Simplemente... la aceptó. Su pecho se elevó bruscamente.«Ni siquiera te arrepientes».
No era una pregunta.
Los ojos de Rafael se clavaron en los de ella. Firmes. Sin disculpas.«No».
Algo dentro de ella se quebró. Porque esperaba una negación. Una justificación. Excusas.Pero no esto.
No una honestidad que se sentía tan... peligrosa.«Eso es una locura», susurró. «Estás loco».
«Tal vez».
Un paso más cerca. Lento. Medido.«Pero yo no te miento».
Su pulso se aceleró.
«No mientes, solo controlas todo a mi alrededor».
«Si quisiera controlarlo todo», dijo en voz baja, «esto sería muy diferente».
El significado de esas palabras... la golpeó más que nada. La respiración de Sofía se entrecortó. Porque sabía lo que quería decir. Tenía poder. Dinero. Influencia. Podía obligarla. Quebrantarla. Tomar lo que quisiera. Pero no lo había hecho. Ni una sola vez. Y eso... eso la confundía más que nada.«Deja de mirarme así».
Las palabras se le escaparon antes de que pudiera detenerlas.
Rafael se quedó inmóvil.«¿Cómo?»
Se le hizo un nudo en la garganta.«Como... como si ya me conocieras».
Una pausa.
Entonces...
«Sí». Le dio un vuelco el corazón.«No, no me conoces», dijo rápidamente. «Conoces una versión de mí que no era real».
Bajó la mirada ligeramente.
No se apartó.
Simplemente... se suavizó.«¿Crees que eso no era real?»
La pregunta la golpeó más hondo de lo que esperaba. Porque por un segundo... no supo qué responder.«No fui yo», dijo de todos modos.
«Sí lo fui».
Se le cortó la respiración.
«Simplemente no te quedaste el tiempo suficiente para verlo».
Las palabras se instalaron entre ellos.
Pesadas. Inevitables.Y de repente...
la habitación se sintió más pequeña. Más cerca. Demasiado cerca.«Me voy».
Se giró rápidamente.
Demasiado rápido.
Porque quedarse le parecía peligroso.
Pensar le parecía peligroso.
Sentir algo...
le parecía un error.Pero antes de que pudiera dar dos pasos...
Su mano la agarró de la muñeca.No bruscamente.
No con fuerza.
Pero lo suficientemente firme como para detenerla.
Sofía se quedó paralizada. Su pulso se aceleró.«Suéltame».
Rafael no lo hizo.
No de inmediato.
Su agarre no se apretó.
No le dolió.
Pero tampoco la soltó.
Y eso… eso fue peor. Porque no fue fuerza. Fue intención. Lentamente… la giró hacia él. Sus miradas se encontraron de nuevo. Más cerca esta vez. Demasiado cerca. —Sigues huyendo —dijo en voz baja. Su respiración se volvió irregular—. Porque no me das una razón para quedarme. Algo cambió en su expresión. Por primera vez… verdadera frustración.No ira.
No control.
Algo más profundo.
Algo… humano.
—Te dije la verdad.—Eso no es suficiente.
Una pausa.
Entonces…
—¿Qué lo es?La pregunta la golpeó más fuerte de lo que esperaba.
Porque no tenía respuesta.
Ninguna en la que confiara.
Ninguna que estuviera lista para admitir. Sofía negó levemente con la cabeza. —No lo sé.El silencio se prolongó.
Tenso. Frágil.Y entonces…
su mano se movió. Lentamente.Desde su muñeca…
subiendo por su brazo.Contuvo la respiración.
Todo su cuerpo se quedó inmóvil. Cada nervio despertó.Todo pensamiento se desvaneció.
Solo…
él.Su tacto.
Su presencia.
Su control…
apenas contenido.Sus dedos rozaron justo debajo de su hombro.
Suave. Con cuidado.Como si estuviera probando algo.
Como si preguntara…
sin palabras.El pulso de Sofía se aceleró.
«Dijiste que no tomas lo que no te dan», susurró.
Su mirada se posó en sus labios.
Luego volvió a sus ojos.
«No lo hago».
La tensión se intensificó.
Porque ninguno de los dos se movió.
Ninguno retrocedió.
Y de repente…
ya no se trataba de control.Se trataba de elección.
Peligroso.
Sin palabras.
Aterrador.
Rafael se inclinó ligeramente.
No lo suficiente como para tocarla.Pero sí lo suficiente como para sentirlo.
Esa atracción.
Ese casi.Ese instante justo antes de que algo cambie.
Sofía contuvo la respiración.Su corazón le gritaba que se moviera.
Que retrocediera.
Para romperlo.
Pero no lo hizo.
Y eso…
Ese era el problema.—Para —susurró.
Sin fuerza.
Sin convicción.
Pero fue suficiente.
Rafael se quedó paralizado.
Completamente.
Su mano cayó al instante.Como si el momento se hubiera roto.
Como si la línea volviera a su sitio.
Y así,
la distancia regresó.Fría.
Afilada.
Real.
Sofía retrocedió rápidamente.Su pecho subía y bajaba de forma irregular.
Sus pensamientos se dispersaron.
Apenas podía mantener el control.
—Esto es un error —dijo.
Su voz no sonaba como la suya.
Rafael no respondió.Solo la observó.
Otra vez.
Pero diferente ahora.
Como si hubiera visto algo que no podía olvidar.
Mientras Sofía se alejaba, con las manos aún temblorosas, una verdad la golpeó con más fuerza que ninguna otra:
No lo detuvo porque quisiera. Ella lo detuvo… porque temía no hacerlo.






