El silencio que deja tras de sí
La casa se sentía diferente cuando regresó.
Más silenciosa.
Más fría.
Como si algo se hubiera desvanecido.
Sofía dejó su bolso junto a la puerta, recorriendo la sala con la mirada instintivamente.
Vacía.
Sin Rafael.
Sin presencia.
Sin peso en el ambiente.
Solo silencio.
Y de alguna manera…
eso la inquietó aún más.
—¿Dónde está?
La criada hizo una breve pausa. —El señor Montero se fue temprano esta mañana.
Sofía frunció el ceño. —¿Adónde?
—No estoy segura, señora.