Austin la sujeta mientras que sus labios saboreaban los de ella, por unos cuantos segundos Adriana se dejó llevar… sintiendo una vez más los labios de él, pero algo en su cabeza hizo clic haciéndola volver a la realidad.
Ella lo empujó, pasó la mano por su boca y se la limpió bruscamente.
—No vuelvas a besarme ayer lo hiciste en la boda y lo permití porque era precisamente una boda, pero no lo vuelvas a hacer. No tienes permiso de hacerlo.
—¿Creíste que quise hacerlo por gusto propio Adriana?