PUNTO DE VISTA DE CASSANDRA
La tormenta no había terminado...
Lloré hasta que me ardía la garganta y me escocían los ojos. Mis hombros temblaban, la respiración entrecortada en jadeos irregulares que ya no podía ocultar. La última vez que lloré tan fuerte fue cuando mi padre me dijo que debería dejar la casa familiar.
Lloré entonces porque sentí que había perdido a mi familia y todo en lo que creía, y ahora el sueño que me mantenía unida me lo arrebataban. Años de esfuerzo. Siempre podía e