Capítulo 84.
«En la mansión Scott»
—¡Maldito patán!—, exclamó Lysander, descargando su puño contra la carrocería del coche de Lex con un estruendo metálico que hizo eco en todo el patio de la mansión Scott—, ¡En mi propia casa, Lex! ¡A mis espaldas! Alana es una niña, una estúpida que no sabe nada del mundo, y ese infeliz se aprovechó de ella. ¡Te juro por la tumba de mi abuelo que si descubro quién es, no llegará vivo a la comisaría! ¡Lo mataré con mis propias manos y disfrutaré viendo cómo se le escapa l