No te separes de mí.
Esmeralda miró a Jason sin parpadear.
—Usted está completamente loco si cree que voy a sacrificar un año de mi vida para resolverle una crisis familiar.
—No quiero que sacrifiques nada.
—¿No? ¿Entonces cómo lo llama? Porque desde mi punto de vista suena exactamente a eso. Un año. Doce meses. Trescientos sesenta y cinco días casada con el hombre que solo me usó para salvar su empresa.