Déjennos solos.
La frase de Jason cayó sobre la sala como si no hubiera seis abogados presentes, una mesa entre ambos y demasiadas razones para que ella quisiera atravesarle la garganta con el tacón.
Esmeralda entró sin bajar la mirada.
No iba a darle ese gusto.
Si Jason Russel quería recibirla en su territorio, con su ejército legal sentado alrededor de una mesa como si aquello fuera una negociación de guerra, entonces ella haría