No arruines lo que tienes delante por orgullo.
Jason mantuvo la boca sobre la de Esmeralda apenas un segundo más de lo necesario, aunque suficiente para que el aire entre ambos cambiara por completo. Cuando se separó, lo hizo despacio, dejando una distancia mínima entre sus rostros, como si todavía no tuviera prisa por devolverle espacio.
Esmeralda sintió el pulso desbocado y un calor traicionero subirle por el cuello.
Había querido marcar territorio, responder a Victoria y dejar claro