Bienvenida a la familia.
Jane sostuvo su mano un segundo más de lo necesario, como quien sopesa el valor de una inversión riesgosa.
La palma de la mujer estaba fresca y su apretón era firme. Esmeralda mantuvo la misma presión, sin competir, pero sin ceder.
Había aprendido hacía años que algunas personas podían convertir un simple saludo en una prueba de resistencia.
—Rivera… todavía. Qué interesante. Jason nos comentó que prefería mantener su