Jane Russel.
La puerta de la habitación se abrió y Esmeralda salió con el vestido nuevo puesto.
Era negro, de tirantes finos y corte más fluido que el anterior, pero con una abertura lateral que subía lo suficiente para dejar a la vista la línea tonificada de su pierna cada vez que daba un paso.
El tejido se ajustaba a la cintura y la tela se deslizaba con suavidad contra sus piernas al caminar, muy distinta a la humedad pegajosa del vestido anterior. Se h