POV VITTORIA ROMANOVA
El sueño era profundo. Pesado.
De esos que te envuelven por completo y te arrancan de la realidad; un refugio donde no existía el dolor, ni los recuerdos. Por un suspiro, hubo calma. Silencio. Una oscuridad bendita.
Entonces, el mundo se partió en dos.
Un estruendo seco, brutal, sacudió los cimientos.
Mis ojos se abrieron de golpe. Mi cuerpo reaccionó por instinto: los pulmones succionaron aire de forma violenta y el corazón golpeó mis costillas con una fuerza que dol