Capítulo 58 EL CONTRATO SALE A LA LUZ.
—¡Gerald! —gimió Myriam percibiendo en su cuerpo fuertes llamaradas que avivan el fuego en su interior.
—Eres preciosa —murmuró él al oído de su mujer, mientras se fundía en ella una y otra vez.
Myriam balanceó sus caderas al mismo ritmo de sus envites, él la apretó más a su cuerpo, profundizando el ritmo, llegando a lo más recóndito de sus entrañas. Besó sus labios, su garganta, lamió uno de sus pezones.
Ella se retorció de placer, susurraba en suaves gemidos el nombre de él, entonces lo