Abro los ojos lentamente. Veo que las cortinas de la habitación están corridas y tengo a Massimo envuelto a mi alrededor.
Desde ayer. Después de la visita a la doctora solo se ha dedicado a cuidar de mí, después de desvestirnos nos metió a la cama y nos quedamos abrazados hasta que el sueño me venció. Me doy la vuelta entre sus brazos y lo miro dormir.
Me quedo mirándolo y no puedo evitar que mis ojos se llenen de lágrimas. El terror que siento amenaza con ahogarme.
Mi vida está a punto de camb