Miro la puerta de emergencia y aún no sale nadie. Lissa junto a Cristal, el esposo de esta y Marcelo están aquí conmigo dándome apoyo y no puedo estar más que agradecida.
Aunque mi estúpido y dolorido corazón solo quiere a una sola persona a su lado.
—Te traje un poco de té—dice Lissa sentándose a mi lado. Niego y suspira resignada
—¿Qué hace este Hijo de puta aquí? —dice furioso Marcelo y no puedo evitar que mi corazón se acelere al ver a Massimo junto a Conte caminando lentamente hasta don