Por unos minutos comimos en silencio y devore como pocas veces hacía. ¡Dios! tenía pendiente una buena sesión con Caleb en el gin
—Está bien—dijo Conte rompiendo el silencio—¡Esto está de puta madre! —alabo a Lissa ganándose una risa de ambas
—Lissa es muy buena cocinera—concorde con el—Gracias Lissa—la miré—Gracias por hacer esto por mí—dije refiriéndome por mejorar mi día. Estar en el hospital y someterme a las pruebas de rutina para saber que mis valores y lo demás estaban en orden siempre e