—¿Estas segura que me veo bien? —me pregunto por quinta vez Lissa mientras se miraba en el espejo de mi habitación.
—Te ves divina— dije la verdad. Llevaba un vestido negro de escote profundo en V y esta tenía una apertura desde el muslo derecho hasta el piso que dejaba a la vista sus piernas al andar. El look lo completaba el topacio rojo en forma de pera que caía entre el valle de sus pechos y los zapatos del mismo color, su cabello estaba sujeto en un moño desordenado.
—Ven. Ayúdame con la