CAPÍTULO 61

El auto recorre las principales calles de Palermo mientras Conte y Leónidas van en frente en silencio.

Mi móvil suena y sin mirar descuelgo

—¿Si? —Sigo mirando por ventanilla de la camioneta

—Señorita Lombardi. Soy Lazo y tengo días tratando de hablar con usted

—Dígame—dije al saber que era mi abogado, además él se había encargado de defender a mi padre

—Ayer recibí una notificación del reclusorio donde denegaron la petición de su padre en cuanto a su estado de salud —cerré mis ojos y alejé las
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