De pie, frente a mi puerta está la persona que tuvo el poder de hacerme creer que no era buena. Él, con su desapego me hizo creer que no valía la pena intentar mis sueños y que lo mejor, era vivirlos a través de los suyos.
Estaba muy equivocado.
—No tenemos nada de qué hablar.
—Cara. Sé que me odias, lo entiendo—dice—Pero, necesito hablar contigo.
Sé que no sé ira y no quiero un escándalo.
Me hago a un lado y dejo pasar a Lucas.
No lo he visto en mucho tiempo y, lo último que escuche de él. Es