Esta mañana cuando nos levantamos, no esperaba lo que estoy viendo. Y, si no lo estuviera haciendo diría que es una total mentira.
Primero habíamos desayunado y preparado todo para venir al mercado. En un principio le había dicho a Damián que si lo deseaba se podía quedar descansando. Sin embargo, no quiso hacerlo y decidido acompañarnos.
Ahora estoy alucinada con la fila que hay en el puesto de mi padre.
Sí.
Una fila de mujeres que esperan comprar. Obviamente, no hace falta ser un genio para s