—Quiénnn… Tuviera la dicha que tiene el gallo… —canta mi abuela Gloria mientras se come con la mirada a Vladimir que está en el patio trasero con algunos de la familia haciendo reír
—Mamá. Por favor —la reprende mi padre frunciendo el ceño.
Esta solo pone los ojos en blanco y se acerca a donde tenemos cocinando la carne y costillas de res para el sancocho dominicano
—Ya estoy muy vieja para que me regañes—dice en voz baja y divertida— No es malo echar una mirada de vez en cuando a mi alrededor