—¡Vamos a tener un bebé! —anuncia con alegría Massimo a todos cuando llegamos a la casa de Lissa.
Todos se sorprenden y se alegran.
Chiara me envuelve en un apretado abrazo mientras llora
—¡Oh Dios! —me dice— Un bebé, pero ¿Cómo?
—Uh mamá. No creo que quieras saber cómo— bromea Massimo a mi lado— Bueno. Si sabes, mírame aquí— dice. Me alejo riendo. Esta se acerca a su hijo y le hala la oreja como un niño haciéndolo bajar unos centímetros— Lo siento— dice entre risas
—Muy gracioso— dice un