Por unos segundos que parecen eternos, los latidos del corazón de Stella se aceleran a una velocidad increíble.
Sus manos comienzan a temblar a un ritmo vertiginoso y su respiración se vuelve irregular, pero, tan pronto escucha la voz del hombre que está a sus espaldas, no puede evitar sonreír.
—Reconocería esa voz en cualquier lugar —le dice ella.
¿Tenía ganas de matarlo por el susto que acababa de hacerle pasar? Sí, completamente, pero también estaba aliviada de que se tratara de solo una bro