Los ojos zafiros de James están sobre Stella mientras un destello de humor se forma en ellos. Se estaba divirtiendo de lo lindo.
—Tú dirás, esposa ¿qué tienes para ofrecerme?
Las mejillas de Stella continúan encendidas a más no poder, pero también ese encuentra disfrutando de toda la tensión que se está creando entre ellos, así que le sigue el juego.
—No lo sé ¿qué podría querer el hombre más rico de la ciudad? Dímelo tú. Tienes todo lo material que puedas desear —su voz es tentadora, directa d